A través de las industrias culturales se dan procesos de integración entre los países latinoamericanos (las telenovelas, los géneros musicales, la literatura, etcétera). A través de ellas, productores y audiencias, tanto en el ámbito regional, nacional como local, entablan una comunicación simbólica sus contenidos participan activamente de las matrices culturales que subyacen en las relaciones sociales sus formas de funcionamiento hacen que se configuren, desdibujen o desplacen las fronteras entre los distintos grupos sociales son espacios utilizados tanto por los poderes hegemónicos como por los que se resisten a ellos y son actividades económicas en las que se dan complejos procesos de producción e intercambio.
El CAB, desde el programa Economía, Cultura y Desarrollo, viene desarrollando estudios e implementando plataformas de medición económica y social sobre las industrias culturales con el fin contribuir a fortalecer y crear políticas y proyectos para que las industrias culturales aporten en la generación de empleo y el crecimiento económico de los países de la región pero que a su vez posibiliten y promuevan la diversidad, los procesos de identidad y el intercambio entre las distintas manifestaciones culturales de la región.
Los estudios realizados en el marco del proyecto han ofrecido aproximaciones que han permitido identificar fortalezas y debilidades (económicas, sociales y culturales) en los mercados de las industrias culturales. Se han identificado aspectos como los aportes significativos a las economías de los países, barreras de entrada en algunos sectores que generan altos niveles de concentración, la presencia de una cantidad considerable de circuitos informales, la expansión de algunas actividades en mercados regionales, fallas en los mecanismos de distribución, dificultades en la gestión empresarial de pequeñas y medianas empresas culturales e impactos tanto positivos como negativos de las nuevas tecnologías. En este sentido se han ofrecido recomendaciones de vital importancia como la creación y fortalecimiento de marcos legislativos como las leyes de cine, el libro y la música, mecanismos para mantener instrumentos de apoyo en el marco de los Tratados de Libre Comercio o programas para fortalecer las pequeñas y medianas empresas culturales y el eslabón de la distribución.
Una línea de acción central del programa ha sido también la de fortalecer la medición y sistematización de la actividad económica del campo cultural. Para ello, en articulación con otros organismos internacionales se vienen adelantando acciones para la elaboración de un manual metodológico para la implementación de la Cuenta Satélite de Cultura.